Capacidad real: dormitorios, camas y espacios compartidos
Describí cuántas personas puede alojar la propiedad según las camas y el equipamiento disponibles. Diferenciá cama matrimonial, camas individuales y sofá cama; aclarar si este último está en el estar evita confundir capacidad con cantidad de dormitorios. Sumá las características de acceso que conozcas, como escaleras o ascensor, para que el huésped pueda evaluar la comodidad de la estadía.
Inventario útil para una estadía corta
Detallá lo que encontrará la persona al llegar: utensilios de cocina, heladera, ropa de cama, toallas, climatización y conectividad si se ofrecen. En lugar de escribir “totalmente equipado”, enumerá los elementos relevantes. Mostrá en las fotos la distribución de camas y los espacios de uso cotidiano. Revisá el inventario entre estadías para que la descripción siga representando el alojamiento.
Tarifa, fechas y cargos: cómo evitar presupuestos confusos
Indicá si el precio corresponde a noche, semana u otro período, su moneda y para cuántas personas se informa. Separá cargos adicionales, como limpieza o consumos, cuando existan. Aclarar disponibilidad, estadía mínima si la definiste y total para las fechas consultadas evita que una tarifa orientativa se interprete como un presupuesto cerrado. Mantené el aviso actualizado cuando cambie el calendario.
Ingreso, salida y reglas de la estadía
Prepará horarios de entrada y salida, forma de entrega de llaves y un contacto para consultas durante la estadía. Si ofrecés estacionamiento o aceptás mascotas, describí las condiciones concretas. Ejemplo de estructura: “Alojamiento para [cantidad] personas, con [distribución de camas]. Incluye [servicios]. Tarifa por [unidad], en [moneda]. Limpieza: [condición]. Ingreso: [horario]”. Revisá por separado los requisitos locales del alojamiento antes de confirmar la oferta.